La creatividad y la iliquidez no siempre van de la mano

Dice la sabiduría popular que en los momentos de crisis aflora la creatividad. Y puede que sea verdad para otro tipo de crisis que no estén relacionadas con el flujo de caja.
El flujo de caja es la gasolina de nuestra empresa… el flujo de caja, para efectos de lo que estoy escribiendo, se refiere al dinero contante y sonante disponible para operar la empresa. No incluye inversiones (que de todos modos son un buen colchón, pero que su conversión en flujo disponible es un asunto de mediano plazo).
Cuando no tenemos Flujo de Caja vienen los problemas más complejos con los cuales se enfrenta un emprendedor: se retrasan pagos de nómina, impuestos, gastos operacionales o inversión en materia prima. Y cuando eso empieza a suceder la espiral descendente se vuelve dramática.
Si, posiblemente usted tenga historias de personas que en medio de dichas crisis han salido con una idea genial, o que la falta de Flujo de Efectivo fue el laboratorio incubador de su posible éxito. Ambas cosas pueden y seguramente son ciertas.
Pero la falta de Flujo de Caja es el asesino silencioso de muchos, muchísimos emprendimientos.
Hay que tener un plan. No le voy a decir que es necesario tenerlo escrito y desarrollado en su totalidad (el mío lo tengo en mi cabeza, por ejemplo), pero es vital darse unos minutos para reflexionar “¿Que pasaría si hoy mi Flujo de Efectivo disponible fuera cero?”.
No se sienta culpable si llorar es el Plan A. ¿Pero tiene Plan B?
Es típico que cuando llegan crisis de Flujo de Efectivo busquemos soluciones cortando costos.
Mi teoría es que debemos concentrarnos en generar más ingresos.
Aunque soy alérgico a los créditos bancarios, es bueno tener un crédito rotativo del más bajo interés posible y ya pre-autorizado en una entidad financiera. Esta opción es casi impensable para mí por sus altísimos intereses, y la recomiendo para aliviar costos de materia prima o activos productivos. Recuerde que hay posibilidades de hacer juego financiero con dichos préstamos, pero en la vida real y enfrentado a una crisis de flujo de efectivo, los emprendedores no tendemos a tomar buenas decisiones en ese juego.
Hay muchísimas opciones más, como vender un proyecto de riesgo compartido, buscar inversionistas o hacer liquidaciones de inventario.
Cuando he enfrentado retos de este tipo mi enfoque siempre está en la generación de ingresos, más que en recortar costos (perdone que sea tan repetitivo, pero no me canso de enfatizar ese punto).
No tener Flujo de Efectivo disponible genera angustia y parálisis en muchos casos, por lo que la solución más usada es entrar a analizar los costos para empezar a eliminar aquellos que consideramos superfluos. Es obvio: buscamos dar una solución usando las variables conocidas, y esas las conocemos a la perfección.
El enfoque más rentable en estos casos es mirar las variables no conocidas: la de los ingresos relámpagos. ¿Cómo generarlos? ¿Cómo sortear situaciones de bajo Flujo de Efectivo sin desmembrar la empresa y generando más ingresos?
Desde esa perspectiva, puede que la crisis de efectivo sí sea un acelerador de nuestra creatividad y la sabiduría popular demuestre su validez.
* Este es el punto #31 de mi conferencia 40 cosas que he aprendido construyendo una comunidad virtual de +150.000 profesionales.
Hay días en que es preferible que otros piensen por uno. Y que lo sorprendan.
Para la muestra, cinco botones…
A diferencia de la industria musical y del cine que se gastan todo el presupuesto de la innovación en buscar piratas, la industria editorial ha entendido que la tecnología es el medio para llegar a su público y regar la voz sobre sus novedades más fácilmente.
Dos notas que demuestran que sus movimientos han permeado otras mentes innovadoras:
Por ejemplo, pensamos que los militares son de derecha, los contadores son aburridos o que los recaudadores de impuestos son enemigos de la clase media. Me encantó ver esta forma distinta de ver el mundo.
Este libro fue escrito en 2009, pero al leerlo sentí que era de mil ochocientos algo… sus referencias eran viejas, e incluso dice que “Facebook sería el 6o. país en el mundo por número de personas”. Ya sería el tercero.
Creo que nunca escribiré un libro sobre Social Media.
http://www.twistimage.com/book/
Esto es súper interesante: investigadores de la Universidad de Lyon estudiaron varios idiomas en términos de la “densidad de información contenida en una sílaba”. Las variables de estudio fueron arbitrarias (por ejemplo, el idioma de referencia fue el vietnamita), pero las conclusiones demostraron consistencia estadística.
Pues resulta que el inglés tiene la densidad más alta: 0,91. El español fue uno de los que menos densidad tenía, con 0,63. El perdedor absoluto, el japonés: 0,49.
Palabras más palabras menos, es más eficiente decir algo en inglés que en español o japonés.
http://www.time.com/time/health/article/0,8599,2091477,00.html
Esta y otras entretenidos datos históricos curiosos (por decirlo decentemente) están recopilados aquí (lo recomiendo, lo disfruté mares):
http://www.bspcn.com/2011/08/24/the-biggest-history-mindfxxks-1/
Aquí hay unas cuantas ideas de negocio que me encantaría ver implementadas…
Las Intranets son páginas web internas de las empresas que sirven para comunicación corporativa restringida a los empleados. Estuve en ese negocio muchos años y aparte de las posibilidades tecnológicas, me pregunté por qué no había alguien que desarrollara contenidos específicos para la empresa. Por ejemplo:
Hay muchos contenidos que se pueden desarrollar, pero no hay alguien dedicado en la empresa a hacerlo. Un buen comunicador, periodista o redactor podría sacar adelante una buena cantidad de contenidos que pueden ser licenciados y vendidos a mil empresas.
Se me ocurren mil ideas para potencializar esto.
Imagine esto: un usuario envía una foto de su último mercado a un website. Alguien (o algún mecanismo automatizado) la digitaliza. La aplicación, que está contrastando precios y promociones del día en los distintos supermercados locales, le podría estimar a uno en dónde y cuándo saldría más barato hacer dicho mercado posteriormente.
Precio del mercado hoy: Exito – $$$$, Carrefour – $YYYYY.
Precio del mercado mañana: La 14 – $$$$, Carrefour – $YYYYY, Olímpica $$$$.
Obviamente la aplicación debería contar con un sistema de geolocalización que sepa en qué ciudad y en qué área vivimos.
¿Sería genial, no?
Ya tenía redactado el listado funcional, pero los de http://readfa.st se nos adelantaron. Y lo hicieron maravillosamente.
Lo siento, muchachos, el mundo de los negocios es así.
Recuerde: posiblemente estas cosas ya existan, o sea que si quiere hacer negocios con ellas primero investigue.
Y si se hace archi-mega-multi-millonario con alguna de estas ideas, recuerde que me debe un café.

The 50 Best (and Worst) Business Deals of All Time.
La historia de la compra en 1626 de la isla de Manhattan a los indios algonquinos es fascinante, y demuestra la importancia de la colonización de espacios para fortalecer la posición de negociación. La historia de dicha negociación está documentada en The 50 Best (and Worst) Business Deals of All Time, y su resumen es el siguiente:
Peter Minuit, representante del gobierno holandés, compró a los indios algonquinos la isla de Manhattan por 60 florines (como 25 dólares de hoy), 10 pieles de castor, una carga de tela, hachas y artículos por el valor actual de 72 dólares.
Este negocio fue buenísimo. Pero para los indios.
Uno pensaría que obtener una isla como Manhattan (en ese momento llamaba “Nueva Holanda” y que después de 50 años pasó a manos de los ingleses, que la bautizaron “New York”) por semejante bicoca es un negociazo.
Pues no. Porque la isla no era de los indios. Iban de paso, se asentaron un tiempo, y vendieron su propiedad a los holandeses. De hecho, hay fuentes históricas que afirman que la isla fue vendida 6 veces.
Ahora, hay que ver la historia desde ambos lados: los holandeses compraron realmente tranquilidad y paz, porque de no pagar ese valor hubieran tenido que invadir a la fuerza.
De cualquier forma, queda claro que los indios algonquinos lograron cimentar una posición negociadora privilegiada al tener el control del territorio, lo cual no es muy distinto de lo que hacen muchas compañías 2.0 que primero se generan un nicho para después vender su posición a otros actores más grandes.
Esa es otra forma de ver el emprendimiento: no sólo es hacer empresa, sino conquistar y colonizar nichos, para así generarse una posición fuerte que le dé espacio de negociación posterior.
Claro que no estaría mal contar con un negociador algonquino. Porque en eso, evidentemente, no eran nada subdesarrollados.
Fuente: Craig, Michael. The 50 Best (and Worst) Business Deals of All Time.
La producción en cine nació en New York en la década de 1890, pero floreció en Hollywood. La razón de mudarse 4.000 kilómetros no fue sólo por cuestiones climáticas: fue para evadir las leyes de Propiedad Intelectual.

Thomas Alva Edison - Perseguidor de la entonces naciente Industria del Cine
Para hacer la historia corta, Thomas Alva Edison (sí, el inventor de la bombilla) creó una compañía llamada “Motion Picture Patents Company” -radicada en New Jersey- que perseguía con demandas a todo aquel que usara el equipo filmográfico inventado por Alva en producciones no autorizadas por él mismo.
Los pequeños productores, para evitar estas demandas y huyendo de las patentes y los costos de propiedad intelectual, se radicaron en Los Angeles, en donde las leyes eran un poco más laxas en el asunto y el estado de California los protegía.
Ahí, crearon compañías como Universal Pictures, Warner Brothers, 20th Century Fox, Paramount y MGM.
Wow. ¿Esas no son las mismas compañías que persiguen a los peligrosísimos piratas informáticos que violan su propiedad intelectual?
El mundo de los negocios, claramente, puede ser muy hipócrita.