ventas

La regla del cuatro

Un cliente contento le recomendará a 4 amigos su producto o servicio.

Uno descontento le contará a 16 (4×4).

Y esto lo sabían nuestros abuelos, cuando decían…

“El cliente siempre tiene la razón”.

Nunca he estado de acuerdo con el postulado, pero no nos digamos mentiras: ahora que sabemos la regla del 4 (que es sabiduría popular, y me encantaría que alguien me dijera de dónde salió), podemos cambiar la frase a…

“El cliente siempre tiene la posibilidad de quitarnos más clientes. Por eso, es mejor darle la razón”.

El gran problema de las ventas

El gran problema de quienes trabajamos en marketing es que queremos vender. Paradójico, pero vender a toda costa es un problema inmenso que termina por romper las mismas bases del futuro del negocio.

Hoy discutí con la división logística de mi empresa: decían que debíamos poner reglas claras para las devoluciones de productos. Y hace una semana veía como el tema de los cupones de descuento se volvía un problema para los agentes de servicio al cliente, porque no lograban decidir cúando un cliente tiene derecho o no a un descuento especial.

Y esta es mi respuesta: la venta es una consecuencia, no un fin en sí mismo. Es una consecuencia de haber seducido al cliente, de haber mostrado una honesta actitud de servicio y ayuda. El verdadero objetivo de un marketeer debe ser fidelizar, no vender.

Si alguien quiere devolver un producto de mi empresa, la falla es mía, y no debo presuponer ninguna intención distinta en mi cliente. Devuelvan su dinero, que se quede con el producto, y regalemos un año más de servicios, porque es lo mínimo que podemos hacer por alguien que confió su dinero en mi empresa (y obviamente le decepcioné).

Si alguien quiere un cupón de descuento, y pregunta por él, debería obtener el cupón de más alto valor que tenga disponible el agente, sin importar si parece merecerlo o no.

El problema no es vender. El gran problema es ver la venta como un fin, no como un medio para obtener más ventas.

De Hackers, Fuerza Bruta y Mercados

HackerLos que trabajamos en mercadeo deberíamos aprender de los hackers.

Cuando un hacker desea penetrar una red, o un computador, o un servidor, o lo que sea, utiliza dos enfoques (estoy sobre-simplificando, pero síganme la corriente): la Ingeniería Social o la Fuerza Bruta.

Con la Ingeniería Social, el hacker investiga a su víctima. Su comportamiento en la red, su forma de interactuar. Le encuentra el lado, y la ataca. Por ejemplo, enviándole un correo suplantando al banco pidiéndole la clave (si, si, hay gente que cae en esto aún) o tratando de adivinar sus claves mediante información conocida (su fecha de cumpleaños, de aniversario o el nacimiento de sus hijos).

Con la Fuerza Bruta, el hacker ataca de frente al sistema con algoritmos raros y técnicas traídas de los cabellos, pero que muchas veces funcionan. Las posibilidades de que el ataque prospere no son muchas, pero si lo logra, el daño es grande.

Los Hackers prefieren la Ingeniería Social

Esta técnica los hace pensar más (lo que de por sí lo hace más atractivo para este tipo de personajes) y les permite volver a repetir. Si lo hacen bien, saldrán indemnes y libres para volver a penetrar el sistema. La Fuerza Bruta los expone más, y si las cosas salen mal, es más fácil ser rastreados.

Y aquí hay algo por aprender.

A los empresarios nos encanta la Fuerza Bruta

¿Hay que lanzar un producto?

“Contratemos MAS vendedores, MAS publicidad, MAS eventos”.

El mercado es más sutil. Es como un gato… si lo persigues con desespero, se irá. Pero si tienes paciencia y lo consientes, se arrimará a tus pies y ronroneará.

Y esa es la lección que nos dan los Hackers.

La Inteligencia Social del Mercaderista o Vendedor no son los estudios de mercado (sirven, pero no lo son).

Tampoco los brainstorms (o lluvias de ideas) con gente super-creativa.

Es aprender a escuchar.

A “sentir” nuestro mercado. A hacer lo que hace el “Rincón de la Abuela” con su torta de chocolate. O los “Pastelitos La Locura”.

Apostaría a que detrás de las ideas y nuevos productos que salen de estas micro-corporaciones no hay un equipo de marketing analizando las variables de mercado.

Apostaría a que es alguien que conoce sus clientes, sus gustos, sus deseos. Que lo siente. Que sabe cómo iniciar una conversación con ellos.

Estas personas son los verdaderos Hackers del mercadeo.