Bitácora No. 8857

"La muerte de Wolfe", Benjamin West, 1770.

Muy interesante el planteamiento de que el mito del noble salvaje (atribuido en parte a Jean Jacques Rousseau), referido en la pág. 99 de El Amanecer de todo, es una idea que proviene de las charlas de Lahontan con Kondiaronk (un «salvaje» nativo-americano de alto nivel intelectual – gran orador y estratega).  

La tesis de sus autores: los nativos sabían cosas que los colonizadores no. Tenían curiosidad intelectual, rasgos de pensamiento profundo y filosofía, que entre ellos hacía risible la idea del dinero, la posesión y la sumisión como lo manejaban los jesuitas evangelizadores. El problema fue que no alcanzaron a desarrollar la escritura, lo que nos impidió entender su visión mejor.


Después de muchos años, volví a ver este Madrigal de Gutierre de Cetina:

Madrigal

Ojos claros, serenos,

Si de un dulce mirar sois alabados,

¿Por qué, si me miráis, miráis airados?


Si cuando más piadosos,

Más bellos parecéis a aquel que os mira,

No me miréis con ira,

Porque no parezcáis menos hermosos.


¡Ay tormentos rabiosos!

Ojos claros, serenos,

Ya que así me miráis, miradme al menos.

Buen consejo en mal momento: mal consejo.


– en una charla sobre Mendel, el de los Libros, de Stefan Zweig