11 Abr 2026
Bitácora No. temp_1775924418

The Rooster, Ep.2
A los romanos les gustaba tanto una hierba que la extinguieron: valía su peso en oro, literalmente.
Me encanta como Homero escribía los saludos entre sus personajes…
“¡Feliz hijo de Laertes! ¡Odiseo, fecundo en ardides!” – Rapsodia 24, La Odisea (Agamenón, en el Hades, refiriéndose a Odiseo), pg 359
“¡Laertíada, del linaje de Zeus! ¡Odiseo, fecundo en ardides!”, Atenea a Odiseo, La Odisea, pg. 369
“¡Prudentísimo Néstor, gloria inmarcesible de los aqueos!”, Agamenón, La Ilíada, pg. 179
A propósito: la gloria inmarcesible (con lo que inicia el himno nacional colombiano) es en griego original ἄφθιτον κλέος (aphthiton kleos).
Kleos: Fama o gloria (lo que se oye de ti). Aphthiton: Que no se marchita, inmarcesible o imperecedera.
Y Rubén Darío la usa en su Coloquio de los Centauros:
QUIRÓN
Calladas las bocinas a los tritones gratas,
calladas las sirenas de labios escarlatas,
los carrillos de Eolo desinflados, digamos
junto al laurel ilustre de florecidos ramos
la gloria inmarcesible de las Musas hermosas
y el triunfo del terrible misterio de las cosas.
He aquí que renacen los lauros milenarios;
vuelven a dar su lumbre los viejos lampadarios;
y anímase en mi cuerpo de Centauro inmortal
la sangre del celeste caballo paternal.







12 Abr 2026
Bitácora No. temp_1776001635
Este ranking de obras maestras de la literatura y el tiempo que toma leerlas, por The Economist.
Cómo Shakespeare nos manipula en el discurso que hace Marco Antonio, después de Bruto, en el funeral de César (interpretado por Damian Lewis).