Leer libros es tan anticuado como descuartizar una vaca
Esto lo publiqué hace 2 años 2 meses 3 días, por lo que sus referencias pueden estar desactualizadas. Si lo están, le ruego me lo haga saber en los comentarios para hacer la corrección. Si no, ¡que lo disfrute!Hace algunos meses escribí (en mi cuenta de Twitter, creo):
Internet le cambia a uno los hábitos de lectura: un párrafo de más de 140 caracteres ya me parece La Divina Comedia.
Pues resulta que no soy el único. Miren estos testimonios, reunidos en The Shallows: What The Internet Is Doing To Our Brains…
“Ahora mi concentración empieza a disiparse después de una página o dos. La lectura profunda que solía venir naturalmente se ha convertido en un esfuerzo”.
Nicholas Carr
Autor de The Shalllows…
“Ya no puedo leer Guerra y Paz. Incluso un artículo de más de 3 o 4 párrafos es demasiado para absorber”
Bruce Freidman
Patólogo – Facultad de Medicina
Universidad de Michigan
“Ya no leo mucho. Acorto. Hago scrolling. Tengo muy poca paciencia para los argumentos largos, trabajados, matizados”
Phillip Davis
PHD en Comunicación
Universidad de Cornell
“Sentarse a leer un libro de cabo a rabo no tiene sentido. Cuando aprendes a usar Google, los libros son superfluos”
Joe O’Shea
Beneficiario de la Beca Rhodes, 2008
Diplomado en Filosofía
“Ya no puedo conseguir que mis alumnos lean libros enteros”
Katherine Hayles
Profesora de Literatura Inglesa de la Universidad de Cornell
(refiriéndose a sus alumnos de… ¡literatura!)
Si llegó a leer hasta aquí, estimado lector, quiere decir que no es ninguno de los anteriores. Pero le tengo malas noticias… esto es lo que afirma Carr, autor del libro mencionado arriba:
“Para algunas personas, la mera idea de leer un libro se ha vuelto anticuada, incluso algo tonta – como coser tus propias camisas o descuartizar una vaca. Y no son pocos”.
La sola idea de que en 30 años vayamos a ser liderados y posiblemente gobernados por personas que no han leído un libro en su vida me causa curiosidad.
Y miedo.

Mar 29, 2011 @ 01:02:00
Interesante… y preocupante…
Sep 09, 2011 @ 00:47:00
Por anticuado que parezca, todos siguen comiendo carne, solo que otro les descuartiza la vaca…. seguro por eso ahora también quieren que otro les lea el libro, por ejemplo, haciendo una película…
Por comparaciones como esta es que hay quien piensa que “res non verba” significa que las vacas no hablan… ¡ni leen!
Sep 09, 2011 @ 03:51:00
Gracias por tu comentario, Paulo Andrés…
Sin embargo, tal como lo anota Carr en su investigación (muy concienzuda, llena de datos y científicamente y estadísticamente sustentada), ya pasamos del terreno de la especulación al de la realidad clara: la lectura profunda dejó de ser un requisito para la vida moderna, ya que nuestro cerebro está desarrollando otras habilidades (como la capacidad de síntesis, abstracción y extrapolación a partir de información puntual).
Incluso, Carr se atreve a decir que ahora, aún siendo menos profundos, somos mas inteligentes… no en el sentido clásico de la palabra, sino en las consecuencias prácticas de nuestra recién ganada capacidad de análisis sintetizado.
A propósito… ¿leíste mi post sobre Res Non Verba?
De nuevo, gracias por pasarte por aquí…
Jan 31, 2013 @ 17:27:31
Gracias por tu respuesta Juan Fernando -pronta respuesta debo añadir-, aunque solo hoy, más de 1 año después, me entero de ella (al parecer no marqué la casilla de notificación).
No pretendía con mi respuesta anterior descalificar el artículo, sino más bien mostrar mi desacuerdo con lo que, tristemente, es la realidad, y digo tristemente porque, así como he conocido casos que cumplen con lo que mencionas sobre los estudios de Carr y son personas dignas de ser consideradas inteligentes, conozco muchos casos de personas que solo esperan que los demás les hagan todo, se olvidaron de pensar por sí mismos.
Yo -por anticuado que parezca- aun soy amante de leer un buen libro, pero debo admitir que ahora -algo que ya estoy corrigiendo- leo menos libros que antes; y si, leí el post sobre Res Non Verba y varios otros, el tuyo es uno de los blogs en mi lista de lecturas (y re-lecturas) ocasionales.