Liderar revoluciones es sólo el primer paso

Todo poder viene de Dios, es verdad. Pero también vienen de El las enfermedades: ¿se dice pues que esté prohibido llamar al médico?

J.J. Rousseau
Capítulo III – «Del Derecho del más fuerte», Primer Libro, El Contrato Social

Siguiendo esta lógica el pensador francés justifica que podemos sucumbir al poder del más fuerte, pero también que nuestra naturaleza humana buscará, de una forma y otra, sacudir el yugo.

Todos los días escuchamos a alguien quejarse de un servicio mal prestado por parte de grandes compañías, y del poder que su monopolio ejerce. Compañías de celulares, servicios públicos, Internet, entidades de salud son sólo unos cortos ejemplos.

Internet ha permitido liderar revoluciones, como lo hizo la Wikipedia, GetSatisfaction.com o Wikileaks.

Pero lo más significativo es que también ha podido generar alternativas (OpenSource a Microsoft, Wikipedia a Encarta, periódicos digitales VS impresos, y ni qué mencionar la industria musical).

Y estas alternativas, paradójicamente, han logrado fortalecer a las compañías que basan su estrategia de negocios en la excelencia (como Apple, que tiene competencia en alternativas gratuitas, pero aún son preferidos).

Creo que, ante esta situación, hay dos caminos:

  • Identificar dónde hay una revolución en camino, y a partir de ella crear una alternativa a lo establecido (libre, gratuita o pagada – no importa)
  • Si la revolución es en nuestra contra, re-enfocar nuestros esfuerzos hacia la excelencia, para así contrarrestar y desalentar la creación de alternativas.

Así, y leyendo a Rosseau entre líneas, podemos adivinar que el éxito o fracaso de muchas de las revoluciones que hemos conocido en la historia de la humanidad se han dado porque alguno de los líderes de los bandos supo identificar alguna de las variables anteriores.