24 Feb 2005
Mi mesa de noche
En mi mesa de noche tengo varios libritos abiertos… en estos días estaré escribiendo por aquí acerca de ellos.
- Los diez mandamientos en el siglo XXI, de Fernando Savater.
Comenzó muy mal, con su análisis del primer mandamiento. Obviamente, un agnóstico queda muy mal cuando trata de desvirtuar la fé. Pero en el segundo capítulo se reivindicó, con su nueva teoría del Ocio. Excelente. En estos días haré un blog de eso.
- Diario de un Hacker – Dan Verdon
Es medio espectacularoide y medio mentiroso… pero apenas llevo veinte páginas. Esperemos a ver si mejora. - Política para Amador – Fernando Savater
Al maestro le leo lo que ponga. Que man tan interesante. «La ética nos indica cómo manejarnos interiormente frente a los embates de la sociedad. La política nos indica cómo irnos de frente hacia la sociedad». - La Iliada (versionsita resumidita).
Me ví «Troya» de nuevo, y francamente, me dió como verguenza no leérmela. Pero el poemita de seicientas páginas si no me lo leo ni puel chiras. Entonces prefiero enterarme por tandas chiquitas. - Cuentos Inéditos de Gabriel García Márquez
Me lo prestó mi tío Gabriel Osorio, y luce espectacular. Pero prefiero esperar un ratico: acabo de salir de «El amor en los tiempos del Cólera» y francamente estoy de Gabo hasta las pestañas. Lo empezaré cuando quede harto del «hastío». - El Evangelio según Jesucristo, del Nóbel José Saramago.
Soberbio. Voy por un cuarto. Qué narrativa. Qué interesante aproximación. Que sueño cada vez que empieza a describir cada grano de arena. En serio… lo he intentado reiniciar varias veces, pero el infame sueño me tumba cada vez. Será leerlo antes de almuerzo a ver si por fin lo acabo. Actualización: ya lo terminé y me encantó. Recomendadísimo. - Cómo derribar a Goliat, por Debra Koontz.
Chévere. Habla de cómo hacer que tu empresa se vea grande a pesar de funcionar en un garaje. Chévere para los emprendedores.

28 Jun 2005
¿Y qué si la Virgen no era virgen?
(Homenaje al padre Evelio Cardona)
Menos mal no se me ocurrió preguntarle eso de sopetón a Evelio, cura-católico-especialista-en-teología-de-la-u-de-salamanca, que en paz descanse, porque le hubiera adelantado su paro cardiaco, el cual tengo el convencimiento que ya tenía planeado para honrar a Glorita con sus últimas horas, y a mí con su última bendición.
Ya un poco vencido por los años, cuando me decidí a preguntarle por el asunto me dijo, condescendiente, «no se meta en esas honduras, mijito, que eso nos dá para muchas horas y tengo que comerme las arepitas que me prepararon».
Unos días después Evelio, por hacerse el loco con la pregunta, le dió por morirse en una calle sedienta y polvorosa de la dieciseis, en una esquina que no conocía su nombre y que lo mandó como un NN al hospital San Juan de Dios.
Evelio, recuerda que en la nube que estés, prepárame un huequito para reirnos de las frituras que hará el bajísimo con Gabrielito, tu amigo entrañable. Y te prometo que algún día dejaré de preguntar pendejadas.
Acerca del asunto de La Virgen… la pregunta la hice porque leí en algún lado que la doctrina de la Santa Madre Iglesia Católica no admitía la existencia de hermanos de Jesús, esto es, hijos naturales de María. Y me parecía una bobada hacer un alboroto con el asunto.
Al fin y al cabo, si Jesús fué concebido en una madrugada de un Sabbath, cuando José se levantó a dejar a Dios en el patio trasero para que no pudiera ver (según Saramago), ¿donde estaba el problema? ¿en qué parte de la fé se generaba contradicción, si al fin y al cabo lo importante era el mensaje que dejó el fruto de esa unión, NO LA UNION EN SI?
Es más, si la Virgen sostenía relaciones con su marido, ¿estaba pecando?¿Es entonces el sexo pecado??? (Ahí sí me voy sulfurando).
Pues resultó que el asunto si tiene fondo.
Mi cuñado Santiago (ex-frayle franciscano) me explicó que la piedra angular de la doctrina Mariana es su Asunción Inmaculada a los cielos (proclamada por PIO XII como dogma de fé el 1 de Noviembre de 1950 con el «Regina in Caelum Assumpta»).
Corrección dos días después de publicado: Me cuenta Santi que la piedra angular no es la Asunción, sino el nacimiento del Hijo de Dios de una madre pura, llena de gracia. La Asunción es una consecuencia sobrenatural de ser Mater Dei.
Dicha Asunción sería imposible si no fuera 100% inmaculada. No un 99%, sino un 100%. Y siguiendo la lógica de los dogmas, si José llevaba en su simiente el pecado original, María quedaría manchada.
No por haber tenido sexo, no. Sino por ser receptora de una simiente manchada por el pecado orginal (¿me siguen?).
Siendo así las cosas, entiendo perfectamente a este señor Ratzinger en poner el grito en el cielo.
Digo, son sus dogmas, y según la lógica de ellos, su posición está super bien fundamentada.
Entonces, doy el tema por cerrado.
Gracias por darme luces en el tema, Santi. Y por las luces pa llegar a tu nube, Evelio.