Reflexiones sobre el difícil manejo de Redes Sociales de Negocios.
Ya sabemos que el factor primordial para que una red social funcione es la audiencia.
Como tengo muchos amigos inscritos en Facebook, buena parte de mi ocio en la red lo paso ahí. Y por esa misma razón, no entro a Hi5, o MySpace… como mis amigos no están ahí, si actualizo mi estado no habrá audiencia que lo note.
Pero la combinación más poderosa es cuando le agregamos a la audiencia el factor nostalgia. Ahí es donde la mezcla explota y genera comunidades virtuales de cientos de millones de usuarios.
¡Cientos de millones!
Estos dos factores hacen que una red social de negocios (como LinkedIn, Xing o las que se crean en Ning) funcionen distinto. Quienes administran estas redes están frente a un gran reto, ya que sin el poderoso motivador de la nostalgia, lo que más deben cuidar y fomentar es su audiencia.
Y esto es lo que creo que puede motivar a los integrantes de una red social de negocios:
- La presencia de una celebridad (de la industria, obviamente). O por lo menos un personaje reconocido que participe activamente.
- El acceso a recursos que no estén en la primera página de una búsqueda en Google.
- Oportunidades de negocio latentes y que se perciban fácilmente (en forma de oferta o demanda, no importa cuál).
Debe haber muchos más elementos motivadores, pero con estos tres, seguramente le ganaremos el pulso a la nostalgia.
28 Oct 2009
El Valle Inquietante en el Marketing
Cuando un robot parece humano, las personas lo rechazan inconscientemente («repulsión» es el término correcto).
Este fenómeno se estudia como el valle inquietante.
Cuando en Servicio al Cliente o en Marketing asumimos una postura falsa, nuestros usuarios lo notan y lo rechazan, aunque no puedan expresar con palabras exactamente qué pasó. Tal como sucedió con el primer corto de Pixar, en donde un bebé extremadamente humano generó rechazo en el público.
Demasiada amabilidad y mucha condescendencia generan la sensación de “aquí hay gato encerrado”, y termina devolviéndose negativamente.
Otra razón más para ser, antes que hacer. El hacer viene por añadidura.