Verdugo

«Si el jurado te condena, Jack Ketch te libera«, decían un cántico en la Inglaterra del siglo XVII a quienes eran llevados a la guillotina. Jack era el más notable verdugo oficial.

Veintitrés años de carrera documentados dejaron anécdotas como la de Edward Coleman cuando fue llevado al cadalso:

«Me enferma tanta traición«, dijo Coleman. «Aquí está su cura, señor«, dijo Ketch, señalando la guillotina.

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Jack Ketch in the Plotter’s Ballad (1678-9) (es el de la derecha sosteniendo un hacha y una cuerda)

(El inventor de la guillotina se oponía a la pena capital, y se sintió horrorizado por lo que hicieron con ella. Su familia pidió por décadas que le quitaran ese nombre al aparato. La última ejecución con ella en Francia fue hace muy poco: en Septiembre 11 de 1977.)

Jack Ketch, eficiente, brutal y corrupto. Por unas monedas más aceleraba o ralentizaba el proceso. La agonía era una cuestión fácil de resolver con unas monedas para Jack: si eras el condenado, le pagabas para que afilara más la hoja de la guillotina y fuera rápido; si eras un enemigo que querías ver que a la pena capital se le sumara sufrimiento, pagabas a Jack para que fuera lento y doloroso .

Murió en noviembre de 1686 ahorcado, por borracho y matar a una mujer.

Jack Ketch despertó la envidia del diablo, y se sabe que tiene cazada una pelea judicial con él y con la muerte para adueñarse de su nombre.