fidelización

De las Políticas de Devolución y el miedo a los oportunistas

He estado revisando la política de devoluciones de actualicese.com. Mi idea es que, durante los siguientes 30 días posteriores a la compra se pueda retornar cualquiera de nuestros productos sin pregunta alguna.

Apple lo hace con cualquier producto comprado durante los siguientes 14 días.

Exito (donde hago mis compras de mercado no esencial) tiene muchas restricciones, pero también da 15 días para devoluciones y cambios.

Best Buy y Amazon dan 30 días.

Es usual que los empresarios le tengamos miedo a estas políticas de devolución… creemos que va a ser la panacea de los oportunistas, quienes comprarán y pedirán su dinero de vuelta una vez han disfrutado por unos días el producto.

Pero por experiencia puedo decir que no es así… en mi práctica el porcentaje de devoluciones es ínfimo (menos del 0,1%). En cambio, la confianza que genera una política de devoluciones abierta tiene impactos directos en ventas que creo que son muy superiores a ese supuesto riesgo.

Palabras más, palabras menos, veo las políticas de devolución como una oportunidad de negocios. Creo que la inmensa mayoría de mis clientes son buenos y no oportunistas.

Ya lo decidí: daremos esos 30 días.

El Principio del Dar en los Semáforos… y en los Negocios

El pasado mes de Octubre atendí la invitación de una universidad para contarle a sus estudiantes algunas de mis experiencias en la creación de actualicese.com. En medio de ella, sugerí la pregunta: “¿qué hace que después de 2 minutos de alegatos terminemos dándole dinero al limpiaparabrisas de los semáforos?” .

En este breve extracto hablo del Principio del Dar, que se basa en los descubrimientos del científico Robert Cialdini, autor de “Influence: Science & Practice”, que sugieren que el ser humano no soporta la deuda, y busca retornar a quien le ha dado algo un bien o servicio mayor incluso al recibido inicialmente.

En este segmento de conferencia trato sobre el tema, pongo un par de ejemplos (precisamente sobre los limpiaparabrisas y los Hare Krishnas)  y cómo lo he aplicado a los negocios en actualicese.com.

* Las diapositivas completas están en mi conferencia 40 cosas que he aprendido construyendo una comunidad virtual de +150.000 profesionales y que he ampliado en esta serie de posts.

Cuesta 6 veces más conseguir un nuevo cliente que mantener a uno satisfecho

Cuesta 6 veces más conseguir un nuevo cliente que mantener a uno satisfecho

Jack Taylor es el CEO de Enterprise Rent-A-Car. Esta frase la vi reseñada en Exceeding Customer Expectations de Kirk Kazanjian.

3 Razones por las cuales creo que Groupon no es la Octava Maravilla (para el vendedor)

Groupon y sus similares son un modelo de negocio nuevo e interesante para los usuarios. Pero peligroso para los empresarios.

En términos generales, es un sistema de cupones virtuales que se caracteriza por la agresividad de los descuentos (de hasta un 70%, según he visto).

Los comerciantes que acceden a dar dichos descuentos lo hacen con 3 esperanzas:

  1. Exponer su marca al público al cual llega Groupon (bastante amplio, no se puede negar).
  2. Conseguir nuevos clientes
  3. Generar, en el proceso, alguna ganancia

Lo anterior es una falacia. Y explico por qué…

1. La marca de la empresa se expone… pero no de la forma deseada.

Aunque no es mentira que hay exposición, habría que revisar el comportamiento de los usuarios ante los cuales se expone la marca. Mi teoría es que, dado que las comunicaciones están sujetas a las condiciones de la oferta visual y los términos de Groupon, la mayor exposición la logra el porcentaje de descuento VS beneficios, antes que la marca.

Esto se puede inferir haciéndonos una simple pregunta: si a la oferta presentada en el email o website de Groupon se le cambia nuestra marca por la de la competencia, ¿el cliente lo percibiría?.

Creo que no. Sólamente notaría si el descuento es mayor o menor, lo cual es precisamente el objetivo de estos mecanismos de mercadeo.

2. Se consiguen nuevos clientes… ¿pero se logrará su fidelidad?

Mi teoría es que el esfuerzo de fidelización se pierde, sobre todo tratándose de negocios de un solo contacto. Me explico: creo que es muy difícil generar fidelidad en un cliente que viene con un cupón del 70%, recibe su producto y se va. Incluso, me parece hasta difícil en un restaurante.

Quizá la historia sea distinta con suscripciones o servicios profesionales de vanidad, que tienen índices de fidelización exactos a los índices de satisfacción. O quienes venden los cupones como “boleta de entrada” para que después se consuma más (que a la larga no es más que un engaño).

Pero no es el caso de una cena: voy, compro un cupón de descuento con el cual terminaré pagando el 30% del precio real, ceno y aunque me parezca muy bueno difícilmente regresaré en otra noche a pagar el 100% del valor.

3. No se generan ganancias…

Las empresas serias crean cupones basados en un ejercicio financiero que castiga el presupuesto de mercadeo, no las utilidades. Pero esto no es lo que hace un emprendedor normal, por que, no nos digamos mentiras, rara vez tienen un esquema contable que diferencia esos dos rubros.

Por ello, las ganancias, si es que se genera alguna, terminan siendo mucho más bajas frente al esfuerzo de promoción que otro tipo de mercadeo. Aunque, también seamos realistas, ganancias son ganancias.

Un pequeño ejercicio de cómo funcionaría para un emprendedor

Hagamos un ejercicio muy corto… digamos que vendo zapatos. Y que doy un 50% de descuento sobre un par de zapatos de $100.

Ahora, como soy un hábil negociador, logro que Groupon utilice el (rara vez usado) límite de otorgamiento del cupón. O sea que exijo que para que los cupones sean redimibles se vendan al menos unos diez pares de zapatos. O sea que terminaré generando $500 en ingresos, como mínimo.

Ya debemos estar en el límite del punto de equilibrio, pero qué caramba… sigamos.

Ahora viene la negociación con Groupon, quien me exigirá que sean sus creativos quienes desarrollen la oferta, redacten los términos y un 50% sobre los ingresos. Pero nos convencen acerca de las bondades de la exposición de marca y el dinero que generaremos después en el proceso de la fidelización.

O sea que de una venta de artículos con un valor de mercado de $1.000, recibiré $250 después de todo el ejercicio.

Pero habré ganado 10 futuros clientes, con quienes inicié con pie izquierdo al acostumbrarlos a que mis productos pueden costar el 50% de mi oferta original.

Aunque en mis estudios de Ingeniería me fue muy bien en Cálculo Diferencial, debo confesar que no lo hice tan bien con Matemática Estructural, razón por la cual mi obtuso cerebro ve esto como un negocio malo.

Pero bueno, si está en furor debe ser que algo me debo estar perdiendo.

Mis conclusiones

Creo que Groupon y sus similares basan su valor en premisas que parecen obvias, pero que no resisten un análisis profundo. En términos generales prometen que si inviertes en esos cupones ahora, con la fidelización y el volumen lograrás recuperar la inversión y los clientes serán tuyos.

Pero por las razones expuestas arriba dudo mucho que los clientes sean fidelizables (de hecho, creo que los caza-cupones -que es en lo que nos convierten- somos los peores tipos de cliente).

Y puede que genere unas ganancias mínimas, pero en el largo plazo el ejercicio no habrá servido más que para aumentar los temores de muchos valientes empresarios frente a los negocios en línea.

Creo que aquí el punto importante es aclarar las expectativas y dejarlas en su justo punto. El modelo puede que funcione, pero no con la contundencia que soñamos al ver semejante maravilla.

Eso sí, como usuario y caza-cupones enfurecido que soy, agradeceré que los empresarios inviertan en mí aunque (es bueno que lo vayan sabiendo) de nada les servirá, porque soy in-fidelizable (a menos que me sigas ofreciendo descuentos del 50%).


Después

Los procrastinadores profesionales somos hábiles dejando para después lo que podemos hacer hoy. Lo interesante es que sólo hasta ahora (aunque ha existido toda la historia de la humanidad) se estudia por los efectos que la ansiedad está generando en sus víctimas.

En este artículo de New Yorker se da la alarma:

According to Piers Steel, a business professor at the University of Calgary, the percentage of people who admitted to difficulties with procrastination quadrupled between 1978 and 2002. In that light, it’s possible to see procrastination as the quintessential modern problem.

Aparte de sus costosos efectos, lo que me llamó más la atención fue que la procrastinación se extiende a nuestras necesidades culturales: si tengo dos libros que quiero leer, uno de chistes y otro de profunda filosofía, con seguridad escogeré el primero a sabiendas que algún día leeré el segundo.

The lesson of these experiments is not that people are shortsighted or shallow but that their preferences aren’t consistent over time.

En términos de mercadeo esto abre posibilidades maravillosas a la hora de presentar y empaquetar productos y servicios.

¿Cómo? Ya cada uno se imaginarán cómo. Mañana escribiré sobre ello. ;)

El Valle Inquietante en el Marketing

Cuando un robot parece humano, las personas lo rechazan inconscientemente (“repulsión” es el término correcto).

Este fenómeno se estudia como el valle inquietante.

Cuando en Servicio al Cliente o en Marketing asumimos una postura falsa, nuestros usuarios lo notan y lo rechazan, aunque no puedan expresar con palabras exactamente qué pasó. Tal como sucedió con el primer corto de Pixar, en donde un bebé extremadamente humano generó rechazo en el público.

Demasiada amabilidad y mucha condescendencia generan la sensación de “aquí hay gato encerrado”, y termina devolviéndose negativamente.

Otra razón más para ser, antes que hacer. El hacer viene por añadidura.

3 libros para leer y no aplicar

Sun Tzu y su “Arte de la Guerra” no debería volver a recomendarse en el contexto del Nuevo Marketing

Tampoco las famosas ”33 Estrategias de la Guerra” de Robert Greene (que acabo de terminar).

Ni “El Príncipe” (ni sus exageraciones).

Me sorprendió ver cómo en las estanterías de Negocios y Mercadeo  de Barnes & Noble hay líneas completas de interpretaciones de la guerra y su aplicación a los negocios.

Y creo que están muy equivocados: el nuevo marketing no es una guerra. Si estamos buscando analogías (y hay quienes las necesitan desesperadamente), es más como un romance.

Quienes quieran abordar a sus clientes con estrategias de engaño y ataque no lograrán una segunda venta. Y esas estrategias ni siquiera son válidas para enfrentar la competencia hoy en día.

Un producto o servicio sobresaliente es la salida. De hecho, eso es lo que son esos tres libros: son sobresalientes, notables, extraordinarios, referenciables y muy, muy virales .

Y de eso si que tenemos mucho que aprenderle a Sun Tzu, Greene y Maquiavelo. Pero de estrategias de fidelización… hmmmm.

Exclusividad y fidelidad

Vamos a servir de distribuidores en Internet para este negocio, pero vamos a exigir exclusividad”, me decía mi amigo Carlos sobre un posible negocio en el cual iba a participar.

Me gusta pensar en la exclusividad en la misma forma cómo pienso de la fidelidad en la relación con mi esposa: no importa cuántos papeles haya firmado, cuantos sacerdotes hayan derramado sobre mí mil admoniciones e infiernos eternos en caso de infidelidad, el asunto de la exclusividad con ella no es más que una cuestión de elección.

No hay nada que ella pueda hacer (y visceversa) en caso de que no desee seguir siendo exclusivo. Soy fiel porque se me viene en gana, no porque alguien me lo impone (insisto: y visceversa).

Y funciona igual para la economía de mercados: ¿para qué voy a buscar más distribuidores si el que tengo suple mis necesidades por completo y me está abriendo caminos que sólo posiblemente me hubiera demorado más?

Por ello, mi consejo para mi amigo es fácil: hay que volverse imprescindible, hay que hacer cosas que los demás distribuidores no puedan hacer, hay que ganarse la exclusividad.

Por que al fin y al cabo, la fidelidad no es más que una elección, no una imposición.

La primera impresión

Aquí hay una lección de marketing: las primeras impresiones realmente importan.

El experimento demostró científicamente lo que ya intuímos: las personas están más dispuestas a aguantarse nuestros fallos siempre y cuando hayamos demostrado confiabilidad al inicio de nuestra relación. 

Y eso, en los negocios, está más que comprobado.

5 Herramientas para crear Compromiso

Nilofer Merchant - RubiconNilofer Merchant escribe sobre las Nuevas Reglas del Marketing en Internet.

En términos generales, estoy en desacuerdo con la mitad de su artículo. Pero me parecieron interesantes sus…

Cinco Herramientas para Crear Compromiso

  1. Afinity
    Como dice el maestro, no es suficiente ser bueno: debemos ser extraordinarios.
  2. Personality
    Que describe cómo nos percibe nuestra audiencia en la perspectiva emocional
  3. Community
    Dando herramientas para la interacción entre ellos
  4. Co-Creation (Creación Compartida)
    Permitiendo a los entusiastas involucrarse
  5. Advocacy (Apoyo Incondicional -es la más cercana traducción)
    Tener esto es el punto más álgido del Marketing en Internet

¿En qué cosas no estoy de acuerdo?

Primero. No hay tal cosa como el “Marketing en Internet”.

Ya es hora de dejar ese cuentico… Internet es un medio más. Incluso, ya es un medio tradicional. Seguir diciendo que es un “nuevo medio” es estar pensando con varios años de atraso.

¿Nuevos medios? La pauta vía celular, los sistemas de televisión interactiva, los avisos insertos en conferencias web.

Pero Internet no es un nuevo medio. Es otro medio más. Lo siento.

Segundo. No debemos escuchar al cliente. Debemos escuchar lo que hablan entre ellos.

Y ese es un error común.

“Pongamos un formulario en nuestro website para que los clientes nos digan lo que quieren”. Mala idea.

¿Cuantas veces ha llenado el buzón de sugerencias en el supermercado?

¿Cada vez que un bus de transporte público le cierra la vía, anota el número “Llame a este número si estoy conduciendo mal”?

Los clientes NO DICEN lo que quieren. Lo SIENTEN.

Y escuchar lo que dicen entre ellos es la clave para generar estrategias que realmente generen compromiso.

Las 5 técnicas anteriores son interesantes. Pero podrían ser suplidas en su totalidad por una nueva visión de la interacción con los clientes.

He dicho. ;-)