Obsolescencia desprogramada

Cada vez que debo ir al médico para cualquier cosa, me ratifico: para que me diagnostiquen, cambiaría sin dudar a un anciano doctor por una inteligencia artificial.

Creo profundamente que la amplitud del conocimiento que logran procesar esos aparatos en corto tiempo es mucho más de lo que podría un buen profesional en el lapso de vida que lo lleva a ser “veterano”.

Y también creo que un joven profesional, recién actualizado y con noción de las herramientas a su alcance para obtener conocimiento puede diagnosticar mejor que uno que ya los años estén sesgados.

Y eso lo podemos complementar con el primer adagio del autor de El Fin de la Infancia en uno de sus ensayos:

Cuando un científico distinguido pero de edad avanzada afirma que algo es posible, es casi seguro que tiene razón.

Cuando afirma que algo es imposible, es muy probable que esté equivocado.

Los Peligros de la profecía: el fracaso de la imaginación – ARTHUR C. CLARKE