Ser pillo paga

Este es un texto sin corrección, solo unas notas deshilvanadas para un texto más extenso que preparo sobre la suerte y el riesgo en los negocios.


¿En qué momento se ve la diferencia entre una transgresión arriesgada de las normas y un acto de pillaje?

El Comodoro Vanderbilt (el responsable del inicio de la construcción de la impresionante red ferroviaria en Estados Unidos de América) lo dejó más o menos claro en esta escena:

Cornelius acababa de firmar una serie de negocios para expandir su imperio ferroviario. Uno de sus asesores comerciales se inclinó para advertirle a Vanderbilt que cada transacción que acordó violaba la ley.
“Dios mío, John”, dijo Vanderbilt, “No supondrás que puedes operar un ferrocarril de acuerdo con los estatutos del Estado de Nueva York, ¿verdad?”

Morgan Housel. La psicología del dinero (2022) (pág. 32)

La historia lo aplaudió. Como lo hizo con Rockefeller aunque una juez le dijo que no había distinción entre él y un ladrón callejero.

¿Hay alguna línea que delimite el comportamiento arriesgado transgresor de las reglas y la conducta criminal?

El tiempo, parece, es el único que puede trazarla.

Parece que la afición al riesgo es un rasgo común a empresarios y criminales.

Winston Churchill escribió alguna vez…

La historia será generosa conmigo, puesto que tengo la intención de escribirla.

Ahí parafraseaba la famosa frase de George Orwell: “la historia la escriben los vencedores“.

Pareciera que admiramos la transgresión de quienes ganaron, y no admitimos la de los perdedores (a quienes vemos que fueron justamente castigados).

Y ya que estoy citando Premios Nobel (sí, Churchill fue Premio Nobel de Literatura en 1953), recordemos al de Economía en 2013:

Housel preguntó a Robert Shiller: “¿Qué le gustaría saber del mundo de las inversiones que cree que nunca podremos saber con certeza?”
“El rol exacto de la suerte en los resultados exitosos”, respondió.

Así visto, la suerte y la propensión al riesgo son correlacionales en los casos que no conocemos.

¿Y los que no conocemos?

Ahi entra el famoso Sesgo del Superviviente, de  Nassim Taleb, una falacia económica común: repetimos las técnicas de los ganadores sin tener en cuenta la cantidad de perdedores que también las aplicaron.