Horace

Horace era guía del Musée d’Orsay. Tenía pésima memoria pero una prodigiosa imaginación.

“En su ‘Casa del ahorcado’ podemos ver cómo el joven Cèzane incorporó tonos lúgubres a la pincelada impresionista, tal vez reflejando el luto por la forma como murió su primo Camile, de lo cual siempre se culpó.

“Cuando el mercader ruso Cheslav Velikanov vio ‘El Ensayo de Danza’, pidió a Edgar Degas que le quitara los colores para poder grabarlo en una de las paredes de su recién construído Teatro Odessa. Nunca le pagó, y por eso Degas reprodujo este ensayo muchas veces en colores para así quitarle valor.

“Pocos saben que Paul Gauguin sufrió de paludismo en su extensa visita a Tahití. Eso afectó su visión, y por ello todos sus pinturas de la época tienen un marcado tono amarillo. En su lecho de muerte, confesaría a su esposa que siempre creyó que el tono era natural.”

Cien años después, los visitantes al museo aún pueden oir las historias de Horace en las guías interactivas. Nadie se pregunta ahora cuál es la historia original.