26 Sep 2022
Juntos
Para hacer cosas juntos, los humanos requerimos compromiso de todas las partes involucradas. Y hemos encontrado maneras de asegurarlo, a través de contratos y de pactos.
Los contratos sirven cuando está en juego poder o dinero, que son juegos de suma cero: si alguno gana, otro cede.
El pacto es distinto…
En un contrato, haces un intercambio, que es en beneficio del interés propio de cada uno. … Un pacto no es así. Es más como un matrimonio que un intercambio. En un pacto, dos o más partes, cada una de las cuales respeta la dignidad e integridad de la otra, se unen en un vínculo de lealtad y confianza para hacer juntas lo que ninguna puede hacer sola. Un pacto no se trata de mí; se trata de nosotros. Un pacto no se trata de intereses; se trata de identidad. Un pacto no se trata de mí, el votante, ni de mí, el consumidor, sino de todos nosotros juntos.
Rabino Jhonatan Sacks, The Bond of Loyalty and Love
El Leviatán cambió el pacto por el contrato social.
Si el estado (poder) y el mercado (dinero) son lugares de competencia, y la sociedad es de cooperación, es claro que la política -que regula los compromisos para que todos hagamos cosas juntos- debe ser vehículo para diferenciar en dónde va cuál.
La política del juego de los contratos de suma cero podría volver a pactos, para que los humanos podamos volver a hacer cosas juntos.





27 Sep 2022
Drop the ‘the’
Sean Parker alguna vez aconsejó a Mark Zuckerberg eliminar el The en The Facebook.
Pues algunas personas en New York se empezaron a referir a the West Side como West Side; a the East Village como East Village; a the Lower East Side como Lower East Side.
Y los locales están escandalizados.
Las nomenclaturas locales son móviles, y no hay mucho que la indignación nativa pueda hacer al respecto.
No solo con el cambio de nombres completos (los maoríes vieron cómo cambiaron su Aotearoa por Nueva Zelanda –ahora lo quieren de vuelta–; a Lutetia la convirtieron en París; y en general, muchas otras ciudades han cambiado de nombre): también con las variaciones en el artículo definido que los antecede.
En la Argentina está pasando.
Pues la Argentina de los poetas ahora es llamada casi siempre Argentina; así, a secas (aunque parece que se mantiene cuando se refieren a su selección de fútbol).
Veamos si la Ukrania, los Estados Unidos, el Congo o el Vaticano también, por costumbre, pierden su artículo definido.
«Es más limpio», diría Sean.